¿Dónde se localiza el conflicto?
Este conflicto se desarrolla en el Atlántico Sur, más concretamente en las costas argentinas y en las millas marítimas adyacentes a la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Argentina, que resulta un espacio muy concurrido por la pesca mundial, es aquí donde se haya el problema dado que muchos de los barcos ilegales se encuentran aquí.

La ZEE argentina se encuentra en la costa del propio país y las 200 siguientes millas náuticas mar adentro. Dentro de esta ZEE también se da el Mar Territorial que se extiende desde la costa hasta las 12 millas náuticas.
Hay unas normas que cumplir para poder practicar la pesca dentro de la ZEE argentina. Para ello los buques que pesquen aquí han de abanderar la bandera argentina y adquirir un permiso o autorización de pesca nacional y de cuota de captura para pescar especies con cuotificación. Pasadas las 200 millas náuticas se encuentran las aguas internacionales, donde hay una libertad total de pesca, sin ninguna regulación ni ningún organismo que regule o legisle estas aguas. Esto supone que cualquier estado, ya tenga costa o no, es libre para pescar sin restricciones.
¿Qué escala tiene este conflicto?
La escala del conflicto tiene dos dinámicas, una nacional y otra internacional. La nacional afecta de forma negativa a Argentina debido a que la pesca ilegal y sin restricciones hace que la cuota de pesca en el propio país haya disminuido drásticamente y que sus capturas sean muy inferiores a las de los buques ilegales. Esto causa conflictos entre los pescadores argentinos debido a la falta de rentabilidad y destruye el sector económico pesquero argentino.
La internacional está relacionada con todos los países que se dedican a la pesca ilegal en la zona adyacente a la ZEE, los que más la practican son China, Corea y España. Esto afecta sobre todo a las relaciones diplomáticas y al medio ambiente. La pesca sin control genera una explotación abusiva del entorno a parte de la contaminación producida por los barcos y por las prácticas de pesca.
¿Dónde se encuentra el origen del fenómeno?
La pesca ilegal es una actividad que se lleva realizando desde la invención de la misma pesca, normalmente trae detrás ciertas causas, que en general están relacionadas con falta de políticas que regulen una pesca sana, y una intervención pobre del Estado.
Para comprender la gravedad de la situación frente a la pesca ilegal se debe conocer de antemano que una considerable parte del PIB de argentina existe gracias a la pesca y que el tráfico que existe en sus puertos es mayoritariamente mercancía para exportar. Además muchas veces esta pesca ilegal se hace tan atractiva debido a los subsidios que recibe el sector pesquero desde los países de origen de los buques delincuentes. Desde la década de los 80 que se tiene constancia de que algunos buques estaban realizando sus acciones pesqueras, pero de manera ilegal, este fenómeno comenzó a extenderse.

Aquí se puede apreciar el rechazo por parte de la población y los activistas ecologistas a la practica ilegal.
¿Cómo ha evolucionado desde su origen?
El gobierno argentino trató durante la década de los 90 de implementar ciertas leyes sobre la conservación de biodiversidad para evitar la creciente moda de la pesca ilegal. Pero la cantidad de subsidios que recibían estos buques y el beneficio sencillo que obtenían les empujaba a continuar realizando las acciones, normalmente estos buques provienen, o son controlados por empresas de España, China, Japón y Corea.
Más recientemente, al hacerse eco en los medios internacionales la cantidad enorme de buques que estaban realizando la actividad ilegalmente, el Estado Argentino tomó medidas, recogidas en la resolución N° 1/2008 del CFP. a partir de estas resoluciones se comenzaron operativos más serios para tratar de capturar a los culpables de la acción ilegal.

El protocolo general implica: “a) detección de los buques pesqueros en infracción por realizar pesca ilegal (a través de avistamiento directo); b) detención y captura del mismo de conformidad con la legislación nacional e internacional; c) inicio de un procedimiento administrativo en función a las pruebas disponibles y la legislación vigente; y d) imposición de multas y posible apertura de una vía judicial recursiva por parte del sancionado o incluso por parte de la administración por falta de pago”, pero el mayor problema que tienen las autoridades es que cuando consiguen abordar algún buque estos achacan todo a una confusión en las cartas de navegación y los oficiales claman su inocencia.
Para concluir este análisis temporal del conflicto, debemos saber que en la última década, los medios han tratado de disuadir más estas prácticas, el gobierno argentino comenzó a buscar medidas, nacionales y también de cooperación internacional, para tratar de paliar el problema, e incluso autores y ensayistas, de la nación y de fuera, han dedicado su tiempo a este tema, tanto por su importancia económica, como moral y ecológica.
Las Autoridades y los Pesqueros Ilegales

En este conflicto los dos agentes principales implicados son, por un lado las autoridades argentinas (policías, guardacostas…), y por el otro, los pesqueros ilegales también llamados más vulgarmente “piratas”, los cuales, generalmente, suelen ser de origen extranjero y provienen de todas las partes del mundo. Estos pescan de manera ilegal algunos tipos de pescado como son la merluza, el langostino, los calamares…
Este hecho tiene repercusiones, principalmente, en la fauna marina argentina, debido a que los pesqueros ilegales tienen una técnica de pesca muy destructiva del fondo marino, como es la pesca de arrastre. Los piratas, por otra parte, emplean tácticas de organización, que pese a no utilizarse de una manera conjunta, suele ser el método más utilizado por la mayoría de estos, con el fin de no ser detenidos por las autoridades argentinas muy ingeniosas e inteligentes.
La más generalizada por la mayoría de este colectivo es la de situarse a partir de la milla 201, en donde se acaba la jurisdicción de los guardacostas y la policía argentina, y donde empiezan las aguas internacionales, lugar en el cual, las autoridades argentinas no tienen uso de poder.

Aunque otros, son más temerarios, y deciden entrar dentro de las 200 millas protegidas por Argentina, en intentan llevarse el mayor número de piezas para, posteriormente, venderlas de manera ilegal. Las autoridades argentinas se enfrentan a unos 400 barcos pesqueros ilegales diarios, lo cual resulta prácticamente imposible de contener diariamente.
Los guardacostas argentinos una vez detectan al barco pesquero ilegal han de seguir un protocolo de actuación rigurosa y sistemáticamente. Primero las autoridades deben avisar al barco que han detectado, para que se detenga y se identifique, con el fin de poder determinar si el barco es legal o ilegal.
Una vez llegados a este momento pueden ocurrir dos cosas, que el pesquero se de a la fuga, o se detenga y se deje ser abordado, para una posterior revisión del mismo. Si se da el caso de que el barco de da a la fuga, que suele ser la acción más frecuente, las autoridades dan un par de avisos demandando que se detengan antes de realizar unos disparos, que no apuntan directamente al barco, es decir disparan al aire con el objetivo de de asustar a los pesqueros ilegales y que así se detengan.
Aunque la mayoría de estos no suelen asustarse al oír tales disparos, es más, algunos hasta tienen posesión de armas y devuelven los tiros a las autoridades.
A día de hoy no se ha globalizado una versión de los hechos de los piratas, es decir, aún no se ha encontrado un discurso generalizado de estos explicando el por qué de sus actos. La mayoría de las razonamientos sobre estos sucesos, pueden hacer referencia a obtener un beneficio mayor en el mercado negro, que es lugar donde, supuesta y seguramente, se venden tales productos. En la mayoría de las ocasiones en las que se han entrevistado a estos “piratas”, se muestran con una actitud tímida y sin dar muchas explicaciones sobre sus procesos.
En la actualidad, hay una gran preocupación en el gobierno de los Estados Unidos por la gran actividad ilegal que hay en el mar cercano a la costa argentina. El país de Argentina forma parte de uno de los países que figura como socio comercial de EEUU, y en el gobierno estadounidense se cree que no se están tomando las medidas correctas o efectivas, necesarias para combatir el conflicto de los pesqueros ilegales.
Es más, en el año 2017 Argentina fue incluida en una “lista prioritaria de observación”, en la cual se hallan países como Grecia, Venezuela, Turkmenistán o Uzbekistán. En esta lista se encuentran países, los cuales se ha determinado que son incapaces de mediante ya sea con políticas efectivas o con algún otro procedimiento, hacer frente al conflicto de la piratería que se está viviendo día a día en estas aguas.
Si por un momento, analizamos este conflicto desde un punto de vista social, podemos afirmar que resulta realmente un grave problema para la población pesquera. Es decir, para el sector pesquero de esta zona, la pesca ilegal se presenta como un gran inconveniente debido a que, les están “robando” sus productos. Además, los pesqueros legales para poder pescar en esta área han debido de pagar una serie de tributos o impuestos, hecho que los que pesqueros ilegales no realizan.
Por otro lado, si lo analizamos desde el lado de la fauna marina es realmente negativo para en este aspecto. Si a las pescas autorizadas y legales que se producen en estos lugares, se les suma la pesca ilegal nos queda un resultado nefasto, las consecuencias de esto en la fauna marina, tanto en los animales como para todas las diferenciadas especies de plantas que habitan en el fondo marino, pueden ser terribles si se mantiene el ritmo de pesca ilegal actual.
Los pesqueros ilegales no respetan los tiempos que los animales necesitan para recuperarse, y probablemente, si se continúa de esta manera podríamos hablar de la extinción de algunas especies de animales causadas por este conflicto.
A modo de conclusión, podríamos afirmar que el gobierno argentino debería emplear unas políticas o medidas mucho más rigurosas con el objetivo de detener el problema de la pesca ilegal masiva, que actualmente se está produciendo en Argentina, ya que si se prolonga demasiado puede tener graves repercusiones y causar daños irreparables en la fauna marina.
¿Qué efectos tiene la pesca ilegal en Argentina?
El conflicto de la pesca ilegal en Argentina se puede distribuir en dos bandos: el bando argentino y el bando de los piratas.
En cuanto a los argentinos, se puede observar unos graves efectos desarrollados en el ámbito económico, laboral, medioambiental y de seguridad.

Respecto a la economía, El Economista el Doctor César Lerena, experto en Atlántico Sur y Pesca comenta que la pesca ilegal acontecida en Argentina tiene unas consecuencias en materia económica de más de 2.000 millones de dólares anuales en materia prima.
Además, informa que el proceso de venta al público implica unas pérdidas de capital argentino que giran en torno 14.000 millones de dólares. Además, se argumenta que también existen otros tipos de costes como la nulo de recaudación de impuestos.
Relacionado con los aspectos laborales, se estima una pérdida de más de 30.000 trabajos relacionados directamente con la pesca. Esto conlleva una gran competencia entre trabajadores ilegales y legales, los cuales conviven con una gran conflictividad debido a que los productos acaban siendo comprados y vendidos para los mismos mercados.
Otro factor es el medioambiental, la pesca ilegal genera sobre el territorio marítimo un proceso de sobre-pesca. Este proceso tiene unas graves consecuencias para las vidas de los seres vivos debido a que retrasa sus ciclos de recuperación.

Por otra parte, las técnicas utilizadas por los piratas realizan una gran pérdida de la biodiversidad. Un ejemplo es el uso de las redes de arrastre, las cuales destruyen el lecho marino.
Este tipo de capturas generan desechos, los cuales se tiran por la borda, de tal manera contribuyen a la contaminación de los mares. Los pescadores ilegales desechan un total de 200 mil toneladas anuales de especies que descartan porque no tienen ningún interés comercial.
Esto hace que una gran cantidad de alimentos sean movilizados de sus correspondientes localizaciones con lo cual se produce una pérdida en fuentes de proteína que no se puede recuperar.

Por otra parte, estos desechos también se observan de forma contaminante, anti-higiénica y dañina para la vida marítima, debido a que los piratas al no tener ninguna reglamentación o regulación en su trabajo puede realizar todo tipo de actos como tirar por la borda plásticos, aceite y redes de pesca en mal estado.
En pertinencia a la seguridad, se ha podido ver en los últimos años como la guardia costera argentina ha tenido que mediar con estos piratas. En algunas ocasiones estos barcos pesqueros ilegales que se sitúan dentro de las zonas de reserva deciden darse a la fuga hacia aguas internacionales.
En este escenario, las patrullas se dirigen a cortarles el paso para proceder a su detención y es en este momento donde puede surgir tres diferentes formas de finalizar las acciones. La primera es la aceptación por parte del capitán pirata de estar a la espera de ser detenido, la segunda es la huida desenfrenada para escapar hacia de la guardia y la tercera es el hundimiento de la embarcación ilegal. Un ejemplo de estos hundimientos es el caso del buque Lu Yan Yuan, el cual fue interceptado por la nave Prefecto Derbes.
En cambio, los efectos de este conflicto por parte de los piratas en materia legal se pueden observar unas multas de considerable cuantía. Según la Ley Federal de Pesca, art 51, se establece una compensación administrativa por las infracciones de entre 5 y 10 millones de pesos argentinos. Al cambio de euros serían unos en torno 79.000€ – 150.000€.
En esta ley se describe que las capturas de los buques dentro de las zonas exclusivas están sujetos a la incautación por parte del Estado. Además, se expone que el coste de los gastos implicados a la Prefactura Naval Argentina, el transporte y el amarre en el puerto deben ser pagados por el dueño del buque. En caso del cumplimiento de los pagos, se libera la embarcación.
¿Cómo se puede solucionar este conflicto?
En primer lugar, cabe decir que el principal problema son los nulos diálogos que deberían ser realizados entre Argentina y los países de origen de los piratas.

En el caso de que ambas partes establecieran unas normas más rígidas como la obligación de estar localizados en todo momento mediante una “caja negra” o el seguimiento continuo de las zonas de pesca de estas embarcaciones se vería disminuido en gran medida este tipo de casos.
“Creo que es importante hablar con otras naciones que pescan en el área para llegar a un acuerdo y así proteger las poblaciones marinas y establecer límites aceptables para las capturas anuales”
Javier Corcuera (biólogo especializado en la vida marina)
Otro elemento que podría resolverlo es una regulación global que en la práctica sea de gran efectividad y que ayude en la lucha contra la pesca ilegal acontecida en Argentina. Del mismo modo, Argentina debe establecer una normativa que incentive la pesca en los territorios marítimos cercana a la zona exclusiva, de tal manera acabaría con la pesca ilegal, ya que los barcos que pescan en estas zonas estarían regulados bajo un mando que les incentiva.
En relación con la tecnología, también se puede llegar a luchar estas prácticas delictivas con la ayuda de nuevas herramientas. En especial, se comenta la posibilidad de que Argentina organice una serie de proyectos. Estos estarían relacionados con drones aéreos y submarinos para la identificación y seguimiento de los buques ilegales.
Por último, organizaciones medioambientales como GreenPeace están dando propuestas para frenar la pesca ilegal como intentar prohibir el transbordo marítimo de las especies que están en proceso de sobreexplotación. Además incitan a realizar una lista con una serie de buques de transferencia que sí estén autorizados en estas prácticas, con su correspondiente observador calificado para mantener todo bajo una normativa legal.
Bibliografía
Haz clic para acceder a DA_N4_03.pdf
https://peru.oceana.org/es/blog/pesca-incidental-5-desastrosas-consecuencias-para-los-oceanos